Candeleda y Poyales del Hoyo

La Asociación de Amigos de La Adrada realizó una nueva visita cultural por estas dos cercanas localidades

Por Juan Antonio Andreu

Como estaba programado, salimos de La Adrada a las nueve horas y diez minutos. Llegados a Candeleda, nos estaba esperando el guía Jesús en la antigua “fábrica de tabaco”. Ésta se ha reconvertido en un Polideportivo y es de destacar las características de sus bóvedas. De la antigua fábrica de tabaco, contemplando la superficie del Polideportivo, se da uno cuenta de la gran importancia que tuvo en su día. Se almacenaban miles de kilos y una vez preparados, se enviaban a la Fábrica de Tabaco de Sevilla para su elaboración.

Después fuimos a ver la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, declarada bien de interés cultural, por fuera y por dentro. Es de estilo “gótico rural Isabelino de transición”, S XlV,  principio del XV. De esta época son entre otros: ” San Juan de los Reyes ” de Toledo, Monasterio “Santo  Tomás” de Ávila.

Destaca en su interior: un retablo renacentista y otro de cerámica de Talavera Ávila, fechado a principios del Siglo  XVl. Tiene influencia holandesa e italiana. Delante del altar, hay tumbas en el suelo, que nos recuerda los enterramientos que solían hacerse; cuanto más importante era el personaje, más próximo estaba al altar. La rejería, que ahora está en una capilla, se trasladó con el cambio de liturgia en el Concilio Vaticano ll, estaba situada delante del altar. Esta capilla fue realizada para el enterramiento de la familia Avellaneda, Zúñiga, a cambio de contribuir en la realización de obras en la Iglesia.

Una vez terminada esta visita, empezamos a callejear por el casco. Así: c/ del Arco, llamada porque había una antigua muralla desde la Iglesia a la Plaza del Castillo, éste desaparecido. Este Arco servía para cobrar los tributos que se pagaban por los productos que entrenan en el pueblo, C/ Parral, arquitectura tradicional, C/ Del Moral. La Corredera, donde se desarrolló una importante industria. Las casa típicas constaban de: zaguán, cuadra y al fondo la bodega, dos o tres alturas con las habitaciones y el sobrado donde se secaban los productos o se almacenaban. Es característico en las calles, escuchar el ruido del agua que va canalizada. También, aunque está al pie del Pico del Almanzor, apenas nieva, sí es muy abundante en agua.

Terminado el recorrido, a las doce, se hizo una parada técnica en la Plaza del Castillo, centro neurálgico de !a población y zona de bares.

A las doce y media el grupo se dividió: Unos fuimos a ver Museo del Juguete y otros acompañados por el guía a visitar el Museo Etnográfico. Todos salieron muy satisfechos de !a visita a los mismos.

Se compraron durante el recorrido por las calle, productos típicos: queso, morcilla de calabaza achorizada…

Después de la comida, el guía Jesús nos llevó al “sequero” de pimentón.
Nos explicó:
El reconstruido es más ancho del original. Se ponía en la parte de abajo lumbre con leña verde para que hiciera humo, no interesaba fuego pues podría arder en la parte superior, el techo de cañizo, donde se ponían los pimientos a secar; la altura, aproximada, hasta la rodilla; se daba todos los días vueltas, durante diez – quince días. A continuación se quitaba la lumbre, se limpiaba y se trituraba. Después de este proceso se llevaban al molino.

Al finalizar la visita, nos encaminamos a Poyales Hoyo a visitar el Museo de las Abeja; duración dos horas, muy bien explicado por la monitora, 18- 20 horas.

Habiendo cumplido el programa, regreso a La Adrada.
El día fue intenso, pero muy completo.

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