TEATRO REAL DE LA ÓPERA, IGLESIA DE SAN GINÉS, EL MADRID DE ISABEL II

TEATRO REAL DE LA ÓPERA, IGLESIA DE SAN GINÉS, EL MADRID DE ISABEL II

Asociación AMIGOS DE LA ADRADA.

TEATRO REAL DE LA ÓPERA, IGLESIA DE SAN GINÉS, EL MADRID DE ISABEL II

Por JULIO ESCRIBANO HERNÁNDEZ.

A las 9 h. 50 min. del día 5 de febrero de 2020 nos reuníamos unos veinte miembros de la Asociación Amigos de la Adrada en la entrada del Teatro Real de Madrid. Se nos informó sobre sus dos salas, aptas para la escena, e inmediatamente subimos a la planta segunda para visitar la sala principal, que tenía el escenario y el foso de la orquesta desmontados, por lo que pudimos apreciar las dimensiones de los mismos. Nuestra guía nos explicó la historia del teatro, inaugurado por la reina Isabel ii en su vigésimo cumpleaños, es decir, el día 10 de octubre de 1850. La obra representada fue La favorita de Gaetano Donizetti con artistas de renombre: el director de orquesta Michel Rochelle y la soprano Alboni entre otros.

Fue en 1997 cuando el teatro quedó reformado tal como se encuentra en la actualidad, pero tuvo que pasar por diferentes arreglos y reformas: en 1925, las corrientes de agua del arroyo del Arenal produjeron filtraciones y comenzaron a fallar sus cimientos; en los años 30, solo quedaron los muros en pie; en 1954, la Fundación Juan March ofreció 450 millones de pesetas para reconstruirlo, siempre que se regalaran los terrenos necesarios para su ubicación, pero solo se llevó a cabo una sencilla restauración para arreglarlo como sala de conciertos; en 1988 se reforma para la ópera con una capacidad para 1746 espectadores. Actualmente pueden quitarse butacas del patio para ampliar el foso de la orquesta. El edificio cuenta con una gran caja escénica y con una superficie de 65.000 metros cuadrados.

La sala Gayarre tiene una superficie reducida (unos 300 metros cuadrados) y se utiliza para conferencias, recitales, ópera para niños, ensayos de la orquesta y, además, es combinable con el uso de Café de palacio. Está ubicada en la novena planta, en el paraíso.

Nos mostró diversos salones con una decoración singular: cuadros cedidos por el museo del Prado, del Reina Sofía, espejos venecianos, lámparas, alfombras de Horcajo de los Montes, trajes históricos de algunas representaciones y tapices flamencos entre otros objetos artísticos. Concluyó nuestra visita en el salón Felipe v decorado con los retratos de los reyes que han valorado y difundido la cultura musical de la ópera.

Nos dirigimos a la Iglesia de San Ginés donde don José Luis Montes nos explicó con detalle y gran amabilidad la historia, el arte y la riqueza cultural del templo, que cuida y embellece como delegado episcopal para el Patrimonio Cultural de la Archidiócesis de Madrid. Inició la visita diciendo que las primeras noticias sobre el recinto parroquial se remontan al siglo XII, cuando don Bernardo de Cluny consagró en un arrabal de Magerit el primer templo en honor de san Ginés, mártir de Arlés, junto al arroyo del Arenal. En un códice del siglo XIII se cita esta iglesia como una de las que visitaba san Isidro. En 1156, Alfonso vii concede a la iglesia de san Ginés el dominio señorial de la aldea de Salvanés con sus montes, fuentes, prados y pastos, además de Valdaracete. Conserva sus libros parroquiales donde consta el bautizo de la infanta Catalina Micaela, segunda hija de Felipe ii e Isabel de Valois, así como el de Quevedo; el matrimonio de Lope de Vega con Isabel de Urbina y otras noticias sobre casas de la nobleza: Legarda, Olivares, duques de Nájera, Lerma, Arcos y Maqueda, Celenque y Córdoba entre otras. Mirando al altar mayor dijo que lo diseñó en el último tercio del siglo XVIII Juan de Villanueva. Su grandioso cuadro sobre el martirio de san Ginés está firmado por José San Martín recreando el diseño de Francisco de Rizi que se ubica en la capilla de la Sagrada Familia de esta iglesia.

Hizo referencia al último cuadro que pintó el Greco en 1614 La expulsión de los mercaderes del templo, que no nos pudo mostrar por estar en una exposición del Petit Palais de París. Nos fue mostrando, capilla tras capilla, las mejores obras de las que tomamos nota: en la del Carmen, dos cuadros de la Inmaculada Concepción uno de José Antolínez y otro de Francisco Camilo; en la de la Sagrada Familia un retablo neoclásico con un cuadro de Antonio Lanchares y un busto de Juan Alonso Villabrille, representando a san Jerónimo, entre otras obras como el martirio de san Ginés, firmado por Francisco Rizi; la capilla de la Virgen de la Cabeza es una réplica del santuario de Sierra Morena; en la capilla de la Virgen de las Angustias está la escultura de Nicolás Fumo Cristo camino del Calvario, firmada y fechada en 1698; en  la capilla de la Inmaculada hay un espléndido lienzo con la titular de la misma de Antonio González Ruiz, una adoración de los Reyes Magos y otra de los pastores de Pieter van Lint; en la de Nuestra Señora del Castillo está el lienzo de José Donoso Cristo crucificado.

En la nave del Evangelio nos explicó el retablo de la Virgen de Valvanera, patrona de la Rioja, con la imagen de Pedro Alonso de los Ríos y en la de la Epístola el retablo de san José con la imagen de Juan de Adán. Ambos están coronados con los atributos del martirio.

Recorrimos otras capillas, vimos la pila bautismal del siglo XVI, la concha del agua bendita semejante a la que hay en La Adrada y terminamos admirando la Real capilla del Santísimo Cristo de la Redención, de corte italiano, presidida por el Crucificado de Alfonso Giraldo Bergaz, donde se halla el Cristo de la Humildad de Alonso Cano, la Anunciación y la Oración en el huerto de Luca Giordano, el Salvador y los arcángeles Barachiel y Sealtiel firmado y fechado por Antonio Pereda en 1655, el Buen Pastor con dos niños pastores de Gerard Seghers, los cuatro ángeles sosteniendo los atributos de la Pasión de Pompeyo y León Leoni, Lamentación sobre Cristo muerto firmado por Michiel Coxcie. La cúpula y las pechinas de esta real capilla fueron decoradas por José Sánchez Villamandos. Todos mostramos nuestro agradecimiento a Monseñor que nos dedicó su tiempo y sus conocimientos.

El autor de esta crónica preparó la visita por el Madrid de Isabel ii. Comentó la importancia de la calle Arenal durante el siglo XIX, «la calle más bonita, más elegante y más ciudadana de Madrid» en palabras de José Pla. Al estar cerca de la Iglesia de San Ginés mostró unas láminas con la maqueta de Madrid que hizo Gil y Palacio en 1830, año en que nace la reina Isabel y otras con la jura como Princesa de Asturias en San Jerónimo el Real el 20 de junio de 1833, con el retrato de la reina, del pintor José Gutiérrez de la Vega, con la coronación al poeta Quintana el 25 de marzo de 1855 de Luis López Piquer y con personajes típicos de la época isabelina: el cesante, el indiano, el clérigo, la lavandera, la nodriza, el ama de llaves, el pretendiente, la mujer de mundo…En el atrio de la parroquia nos hicimos la foto oficial del grupo.

Al otro lado de la calle, en el nº 22 estaba la casa de «los de Lerma»; en el 20, la de Ruperto Chapí; en el 12, el Hostal Nava abierto en 1850; en el 26, la del torero Salvador Sánchez «Frascuelo»; en el 9, el Palacio del marqués de Gaviria y el 8 la casa de Ratón Pérez. Se informó sobre la importancia de esta calle en el siglo XIX, que se ha convertido en peatonal entre 2006 y 2007. Visitamos la librería del pasadizo, quizá la más antigua de Madrid, mantenida por los hermanos Javier y Alicia Sanz. Hay datos de ella desde 1650 cuando la regía Diego Logroño. Además por ella han pasado famosos libreros: Ángel y Manuel Calleja, Francisco Lastra y Anastasio Moyano. Entre sus clientes más habituales estaba Tierno Galván, Emilio Gutiérrez Caba, Sainz Rodríguez…También está en el pasadizo la tradicional chocolatería que abre las 24 horas del día y en Navidad, para poder atender al público, usa la planta baja del Joy Eslava, antiguo teatro dedicado a la zarzuela, representaciones teatrales y otros espectáculos desde 1871, época de Amadeo de Saboya. Este monarca sufrió un atentado en la calle Arenal al volver del Retiro el 18 de julio de 1872 con su esposa María Victoria y el general Burgos en el carruaje descubierto, pues decía «no quiero que el pueblo diga que el rey se encierra en su palacio porque tiene miedo».

Tras visitar el Palacio de Gaviria (1846) y la casa del ratoncito Pérez nos dirigimos a la Puerta del Sol, desde donde partían las diez calles para comunicar con el resto de la ciudad en la época isabelina (Arenal, Mayor, Correo, Carretas, Espoz y Mina, Carrera de San Jerónimo, Alcalá, Montera, Carmen y Preciados). Se hizo historia de la Puerta del Sol donde según dijo Ángel Fernández de los Ríos «no hay un palmo de terreno que no esté regado con sangre de patriotas, de facciosos o de revolucionarios». La Puerta del Sol es el Foro Matritense que conserva recuerdos isabelinos: la Casa de Correos edificada en el siglo XVIII ―antigua Dirección General de Seguridad y actual sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid―, Casa Diego ―comercio desde 1858―, el reloj de las campanadas (1866), la Mariblanca que coronaba la antigua fuente de la Fe (1630-1838).

Cerca de la Plaza de Oriente, cuando nos dirigíamos al restaurante Dudua, vimos en el nº 21 el Hotel de las cuatro naciones, donde se hospedaban Menéndez Pelayo, Rubén Darío y otros hombres de letras, el Hotel Internacional (1862) y admiramos la Plaza de Oriente.

ALGUNAS IMÁGENES TOMADAS DURANTE EL RECORRIDO

Cena navideña 2019

Cena navideña 2019

Asociación AMIGOS DE LA ADRADA.

Cena navideña 2019

Una vez que se terminó la Asamblea de la Asociación correspondiente a diciembre, los presentes se trasladaron a celebrar las fiestas anticipadas con motivo de la Navidad, mediante una cena de hermandad. Esta resultó distendida en un ambiente de gran confraternidad, transcurriendo en conversaciones múltiples. Se terminó cantando «Villancicos», animados por Pilar y su guitarra. Se brindó por  «UN AÑO PRÓXIMO POSITIVO PARA TODOS».
 

¡Que el próximo año tengamos mejoría todos, en todas las cosas!

Recorrido por la antigua muralla de Madrid

Recorrido por la antigua muralla de Madrid

Asociación AMIGOS DE LA ADRADA.

Recorrido por la antigua muralla de Madrid

Crónica: Isabel Jiménez

La programación y explicaciones durante todo el recorrido, se las debemos a nuestro socio y amigo, Julio Escribano. 

Nos reunimos el día 24 a las 11 de la mañana en la calle Bailén, junto a la catedral de la Almudena y comenzamos el paseo por la cuesta de la Vega, hasta llegar a los restos más importantes que se encuentran frente a la cripta. Es la parte mejor conservada de la fortaleza árabe que rodeaba el núcleo urbano de Mayrit.

Construida en el siglo IX en piedra y ladrillo, fue ampliada tras la conquista de la ciudad por Alfonso VI en el siglo XI, englobando todos los arrabales que se habían ido edificando, siguiendo así el Magerit cristiano con el mismo carácter militar. Constaba de diversas puertas como la de la Vega, la de Guadalajara, la de la Sagra y la de Valnadú. Fue declarada Monumento Historico-Artístico en 1954. A lo largo de los siglos se ha ido destruyendo y los restos más relevantes están integrados en diversos edificios e infraestructuras, con un acceso muy restringido, por el carácter privado de los bloques de viviendas donde se localizan, como los situados en la calle Bailén 12.

Continuamos nuestro paseo por la calle de la Villa hasta llegar a la plaza de la Cruz Verde donde en tiempos de Felipe II, se verificaban autillos de la Inquisición.

Llegamos hasta la casa del Pastor, en el número 21 de la calle Segovia, en la que se conserva el escudo más antiguo de Madrid en piedra. Según  una leyenda en esta casa vivió un clérigo llamado José, que dejó dicho en su testamento que la heredaría la primera persona que al amanecer del día siguiente de su muerte entrara a la villa por la puerta de la Vega, y sucedió que el primero que entró fue un pastor con sus ovejas.

Nos encaminamos luego hacia la plaza de la Paja donde se encuentra la Capilla del Obispo, en la que durante un tiempo, estuvo enterrado San Isidro.

Continuamos por la plaza de San Andrés, calle del Humilladero y puerta de Moros hasta la calle del Almendro en la que quedan otros restos. Por el pretil de Santisteban nos acercamos a la iglesia de San Pedro y seguimos por la calle Nuncio y Cuchilleros hasta la plaza de Puerta Cerrada, en la que tenemos la única cruz de piedra de las muchas que existían en la Edad Media.

Fuimos a la plaza de San Miguel y a la calle Mayor, donde se encontraba la puerta de Guadalajara. Luego por la calle de la Escalinata, llegamos a la iglesia de San Nicolás de los Servitas, donde está enterrado Juan de Herrera, terminando nuestro recorrido en la plaza de Ramales.

Un paseo estupendo en el que aprendimos muchas cosas interesantes de nuestro querido Madrid.

A continuación nos dirigimos  al restaurante Dudua, en la cuesta de San Vicente, donde dimos buena cuenta de una apetecible comida, bien merecida.

(Pulsar en la imagen para ampliar) 

La muralla cristiana de Madrid desde su arranque en la muralla mulsulmana, cerca de la puerta  Al-Vega, hasta la puerta de Moros en el dibujo de Anton Van der Wyngaerde de 1562, al año siguiente de ser convertida Madrid en capital del reino por Felipe II.

 

Algunas imágenes tomadas durante el recorrido. Pulsad sobre ellas para ver a tamaño más grande.

El escudo más antiguo de Madrid en piedra. Según  una leyenda en esta casa vivió un clérigo llamado José, que dejó dicho en su testamento que la heredaría la primera persona que al amanecer del día siguiente de su muerte entrara a la villa por la puerta de la Vega, y sucedió que el primero que entró fue un pastor con sus ovejas.
Visita al Parque Nacional de Cabañeros

Visita al Parque Nacional de Cabañeros

Asociación AMIGOS DE LA ADRADA.

Visita al Parque Nacional de Cabañeros

Crónica de José Carlos Martín Beato.

Fotografías: Conchi Roldán, Federico García, J. Carlos Martín, Mª Josefa Rodríguez y Mª Socorro Muñoz.

27 de Setiembre de 2019. Tal como se había planeado desde hace meses en La Asociación de Amigos de La Adrada, iniciamos la visita al Parque Nacional de Cabañeros.

Partimos de La Adrada, tal como estaba previsto, a las 11,35 con un día espléndido y un ambiente mejor.

Pudimos observar primero el verdor de nuestra querida comarca del Valle del Tiétar, seguimos por los hermosos pinares de la zona de Almorox,  y transcurrió nuestro camino por los campos de viñedos, olivos y encinas de la zona de Escalona, dejando a nuestra derecha las ruinas de su castillo, que en sus buenos tiempos debió ser muy importante. Más adelante dejamos a nuestra izquierda Maqueda y su imponente castillo, hace años bien restaurado.

Seguimos ya con un paisaje más cerealista que el anterior y con varias plantas de generación solar.

Como siempre y con el fin de hacernos más ameno el viaje, nuestro Presidente Juan Antonio nos dio unos apuntes de lo que íbamos a ver y cómo se efectuaría la visita.

Nos acercábamos a Utrilla, ya muy cercanos a los Montes de Toledo, y por fin llegamos a Pueblo Nuevo del Bullaque (Ciudad Real), donde teníamos previsto comer en Casa Conchi. Según manifestaron los 19 integrantes del grupo, la comida estuvo bien y abundante (hubo algunas ligeras discrepancias) . Como el servicio no fue muy rápido, tuvimos que acelerar con los postres y el café.

Partimos ya hacia el Parque a las 15,30 y llegamos en la hora prevista. El viaje de ida no se nos hizo muy pesado gracias a las intervenciones de Juan Antonio, anécdotas de Socorro sobre el hallazgo del cráneo de Mamut que se ha encontrado en España y otros comentarios.

Una vez en el Centro de Visitantes Casa Palillos, hay que rellenar un impreso con nombre, apellidos y DNI. Nos proyectaron un corto video sobre el parque, su flora y fauna, y luego recorrimos toda la exposición con muchos detalles, como una reproducción a tamaño natural de la cabeza de un Mamut que ya comentábamos anteriormente y cuyo original se encuentra en el Museo. Tras esta interesante introducción se dio un paseo por una pequeña ruta que acababa en el aparcamiento donde nos recogerían después los todoterreno.

Había vehículos de varios tamaños. Nos acoplaron en dos, uno con once plazas y otros con distintos números de asientos; particularmente creo que los que íbamos en el de once plazas tuvimos mucha suerte. El conductor se presentó como chófer, guía y biólogo (conocimientos que demostró ampliamente). Repartió varios prismáticos que se fueron pasando entre nosotros.

 

 

 

EL PARQUE

En el centro de la Península Ibérica, en la Comunidad de Castilla la Mancha y a caballo entre las provincias de Ciudad Real y Toledo, se encuentran los Montes de Toledo. En 1981, se levantó una gran polémica que ocupó los medios de comunicación locales, nacionales e incluso internacionales, motivada por el intento de instalar un polígono de tiro para entrenamiento militar en una de sus fincas más emblemáticas: Cabañeros.

Pese a la polémica casi nadie conocía sus valores naturales, todo lo más, su grandioso paisaje de raña que recordaba las llanuras africanas.

La oposición fue tan intensa, que los habitantes de los pueblos cercanos acamparon durante dos años el centro de la raña y posteriormente hubo manifestaciones esporádicas en Madrid, durante varios años.

La oposición fue tan intensa, que en 1988 la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha declaró Cabañeros Parque Natural.

Apenas ocho años después, se planteó la creación de un Parque Nacional con el mismo nombre emblemático en los Montes de Toledo, que incluía el espacio ya protegido y una zona aledaña de alto valor, ocupando una superficie total de más de cuarenta mil hectáreas.

El monte mediterráneo, un medio difícil de interpretar. Quizá su belleza está en su permanente devenir, con sus radicales cambios estacionales dependiente de la caprichosa climatología. Rebosa vida, y solo hay que aprender a sentirlo.

Los municipios incluidos en el área de influencia socioeconómica son:

Alcoba de los Montes, Hontanar, Horcajo de los Montes, Los Navalucillos, Navas de Estena y Retuerta del Bullaque, Santa Quiteria, Pueblonuevo del Bullaque.

El nombre de Cabañeros parece ser que es debido a las chozas ó cabañas que construían los pastores en la raña.

 

 

 

RUTA

Comenzamos nuestra ruta con continuas explicaciones de nuestro guía, amenas y muy interesantes, seguramente debidas a su formación.

Hicimos varias paradas. En la primera sacó un telescopio, dijo que no lo veríamos a simple vista, y vimos en la cima de una roca un excelente ejemplar de buitre negro.

Posteriormente, en una segunda parada, dio oportunidad de hacer una pequeña ruta sin pérdida posible hasta un pequeño centro de información, creo que se llama Molino del Brezoso. Este molino fue restaurado y se hizo una réplica del mismo gracias al interés de un funcionario del parque.

La pequeña ruta que hicimos era una agradable y llana senda por el interior de un bosque de ribera, rodeada de frondosa vegetación, típica de los bosques mediterráneos.

Pudimos ver bonitos ejemplares de encinas y quejidos. Continuamos nuestra ruta hacia la raña y allí tuvimos mucho tiempo para ver cientos de ciervos, machos, hembras y las crías de la pasada primavera. Se oía la berrea de muchísimos de ellos. Gracias a los telescopios de los guías, los vimos perfectamente. Nos explicaron que hay un exceso de ejemplares debido (según opinión del guía) a la erradicación del lobo en los montes cercanos.

Cuando nos dimos por satisfechos y una vez disfrutado del espectáculo, emprendimos el regreso.

El viaje de regreso fue más callado, seguramente debido al cansancio y las horas de coche (ocho en total entre autobús y todo-terreno).

«Miau», en el Club de Lectura

«Miau», en el Club de Lectura

«Miau», en el Club de Lectura

Los componentes del Club de Lectura de la Asociación de Amigos de La Adrada, se reunieron en el Dacha a últimas horas de la tarde del jueves 29 de agosto, para participar en la tercera y última sesión de este verano, en la que correspondía comentar la novela de Benito Pérez Galdós,  «Miau» (1888),  una de las obras más estimables del período etiquetado como “Novelas Españolas Contemporáneas”.

Como en veces anteriores, el análisis del libro bajo el punto de vista de cada una de las personas que acudieron a la reunión, fue muy ameno e interesante, ya que cada cual iba desgranando y resaltando desde diferentes perspectivas, múltiples aspectos de una historia, que en esta ocasión se centra en la figura de Ramón de Villaamil, un funcionario cabal y honrado, pero “cesante”, como así se denominaban a los que perdían su puesto en la Administración, cuando cambiaba el partido político en el gobierno.

Durante el coloquio se hicieron comentarios sobre la autenticidad de los personajes.  Luisito Cadalso, el niño que sufre alucinaciones; el abuelo Ramón, que cae en la desesperación al no conseguir reingresar en la administración al menos esos dos meses que le faltan para jubilarse con paga;  las “miau”, que viven de las apariencias y del qué dirán; Victor, que a base de cinismo, manipulación y adulaciones consigue abrirse camino como funcionario…

Se resaltaron entre otras muchas cosas, el uso de algunas palabras y expresiones que hoy en día raramente se utilizan, y también que después  de más de un siglo de su publicación, la obra no ha perdido vigencia, exhibiendo una descarnada actualidad en muchos aspectos políticos y sociales.

Conferencia de Eugenio Sánchez Jiménez (Apicultor)

Conferencia de Eugenio Sánchez Jiménez (Apicultor)

Conferencia de Eugenio Sánchez Jiménez (Apicultor)

Crónica: Pepi Rodríguez

El maravilloso mundo de las abejas

Como es habitual en nuestra Asociación, y con la ayuda del Excmo. Ayuntamiento de La Adrada, en el mes de agosto hemos realizado la actividad de una conferencia sobre un tema cultural. Esta tuvo lugar el sábado día 10 en el Edificio Polivalente a las 21:00 horas. 

Este año, nuestro conferenciante ha sido D. Eugenio Sánchez Jiménez, conocido apicultor que reside en el Valle del Tiétar, concretamente en Piedralaves,  donde tiene sus colmenas.

La conferencia ha sido interesantísima. Trató de forma ilustrativa a través de una presentación en Power Point los siguientes temas.

  • Evolución de los Himenópteros.
  • Apicultura a través del tiempo.
  • Apicultura en el Valle del Tiétar.
  • Las entrañas de la colmena
  • Varroa, el verdugo de las abejas.

Así, aprendimos que la actual Apis mellifera y otros heminópteros actuales, proviene de un único himenóptero que existía ya hace más de 100 millones de años y cuyo tronco filogenético ha derivado en varias especies. Solamente la Apis mellifera produce miel.

Eugenio nos llevó ejemplares de diferentes colmenas que se utilizaron y utilizan actualmente en el Valle del Tiétar. Las primeras hechas en troncos de corcho, con la dificultad que suponía la extracción de miel y cera.  Lorenzo Langstroth, inventó y patentó la primera colmena móvil en 1852 en paneles horizontales (se podían superponer varias).  La modificación que el Rey Alfonso XIII, aficionado a la crianza de abejas y apicultura, hizo en tamaño, dio lugar a la “Nueva Apicultura”. Hoy en día hay colmenas portátiles de paneles verticales que permiten cambiar de ubicación según va ocurriendo la floración a lo largo del año.

Aprendimos que las abejas trabajan durante todo el año, aunque reducen la actividad y número de individuos en el invierno, ya que es el único himenóptero que tiene la capacidad de almacenar alimento.

Conocido es de todos, que una colmena tiene tres tipos de individuos:

– La abeja reina, única en cada colmena, vive unos cinco años, y nace a los 16 días de la puesta. El abdomen es más grande que el resto y se dedica únicamente a poner huevos (unos 3.000 al día). Es alimentada desde su fase de huevo exclusivamente con jalea real y el desgaste energético para tanta actividad es muy alto. Es fecundada en vuelo por un macho (zángano) solo una vez y este es elegido por su resistencia entre varios que cortejan a la reina.

– La abeja obrera, vive entre 50-60 días y tarda 21 días en desarrollarse. Se alimenta de miel y polen. En su corta vida pasa por dos fases: la fase nodriza, que dura 21 días y se dedica a limpieza de la colmena, producción de jalea real, cera, y transformación del néctar de las flores en miel; en la fase pecoreadora, se dedica a la recolección de polen, néctar y propóleo. 

-El zángano: vive de primavera a otoño, se alimenta de polen y miel, y tiene que alimentarlo las abejas obreras mediante un proceso denominado TROFALAXIA. Ayuda a la termoregulación de la colmena y su principal función es la fecundación.

Hay evidencia de la recolección de productos de las colmenas desde la prehistoria. En España tenemos una manifestación en cuevas prehistóricas de la Comunidad Valenciana. También hay representaciones en la cultura egipcia y romana, de la recogida y uso de la miel como bebida.

Eugenio nos habló de cómo se hace la producción y recogida de la miel actualmente. Nos presentó como se preparan las colmenas antes del inicio de la primavera, el cuidado diario de las colmenas (labor imprescindible para evitar el ataque de individuos dañinos que pueden terminar con la colmena en unas pocas horas), la extracción de la miel y cera…, para ello, nos llevó un traje de apicultor, y el ahumador que hace que las abejas se pacifiquen; creyendo que hay fuego cercano y que van a morir por el fuego, se resignan  bajando su actividad y pacificando el comportamiento. Nos aclaró, que las abejas no atacan al hombre y que cuando pican es porque ven en peligro su hábitat y lo defiende de cualquier agresión.

Por último, Eugenio nos habló de la problemática más importante que tienen hoy las abejas por el ataque del ácaro Varroa. Infecta los huevos de abeja en cuyo interior se aparea y las crías que nacen se alimentan del huevo y cuerpo de la larva de abeja. Si el huevo  logra sobrevivir al ataque, la abeja que nace va a estar defectuosa con las alas más cortas y el abdomen acortado, incapacitándola para el vuelo y producción.

Fuera del Salón de Actos instaló todo un muestrario de útiles relacionados con la Apicultura. Fue un lujo contar con un panal en vivo y activo, cuyas abejas, quizá ajenas a los humanos, seguían trabajando e iban y venían recorriéndolo. En unos tarritos de cristal llevaba separados una reina, varias obreras y varios zánganos. Con una lupa especial, vimos un panal con distintas fases del desarrollo del huevo, que en un principio se pone por la reina verticalmente y se va inclinando hasta ponerse horizontal al tercer día. Apreciamos la fase de ninfa e incluso algún parásito no deseado. Nos mostró un criadero de reinas que se emplea con el objetivo de multiplicar artificialmente las colmenas y cómo se pueden aislar entre ellas para que no se ataquen, pues cuando hay otra reina la toman como rival en la colmena y se atacan hasta la muerte. Libros sobre apicultura, un tarrito de miel, un panal de cera….

La conferencia fue interesantísima, los asistentes hicieron varias preguntas sobre el tema y nos quedamos con tantas ganas de saber más, que nuestro Presidente le emplazó para que el próximo año nos siga hablando de Apicultura. Eugenio aceptó la propuesta.

¡Eugenio te esperamos en agosto del 2020, aunque seguro que algunos iremos a verte antes, sobre todo para comprar esa rica miel que elaboras con tanto cuidado y cariño!

¡Muchísimas gracias, Eugenio y hasta pronto!

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