Visita al Oratorio de Caballero de Gracia

Crónica: Conchi Roldán

Iglesia de San Nicolas de los Servitas
Iglesia de San Nicolas de los Servitas
Iglesia de San Nicolas de los Servitas

El sábado 9 de junio, asistimos un grupo de socios a la salida programada en Madrid para visitar el Oratorio del Caballero de Gracia. Hizo una mañana muy bonita en Madrid, una lluvia fina caía, sin molestar, que refrescaba el ambiente y producía esa magia especial de cuando las luces juegan con los reflejos del agua. Hice un par de fotos bajando por la Gran Vía que nunca son fieles a la belleza del momento.
La calle Caballero de Gracia está detrás de la Gran Vía, y es una pena que ahora mismo las dos fachadas de la iglesia están cubiertas por andamios por estar en restauración. Allí nos esperaba nuestra guía Lourdes Moreno -que la enseña de forma altruista- y el resto del grupo.
Nada más pasar a la entrada está la Virgen del Socorro, muy bonita, y entrando al templo me sorprendió, por lo diferente, la planta de basílica romana sostenida por unas imponentes columnas de granito de Guadarrama y la cristalera emplomada del altar mayor. El templo está decorado con cuadros de la escuela de Goya y un Cristo barroco impresionante, que me recordó a mis Cristos andaluces.
La visita es totalmente aconsejable por ver esa obra estupenda de Villanueva.
Luego, después de la visita, el día se fue alargando con comida, café y merienda hasta el atardecer, disfrutando de una gratísima compañía.
Como tuvimos la suerte de contar con una explicación muy detallada por parte de Lourdes Moreno, nuestra guía, socia y amiga, con su permiso comparto a continuación el excelente resumen que nos ha proporcionado y que comienza con las siguientes observaciones: 

1) La Fachada esta recubierta de una gigantesca lona que la cubre por completo, pero han puesto a modo de fotografía los detalles como el relieve del “Agnus Dei” o la Santa Cena, realizados por un escultor de la época de Carlos III, José Tomás.
2) La Santa Cena es por el encargo de la Congregación de fieles de este Oratorio, llamada Asociación eucarística del Caballero de Gracia, que existe desde tiempos del Caballero, por seglares, pero con la idea de la Adoración Eucarística, traída por él mismo desde Italia.
3) La Adoración empezó en ciertos lugares de Italia, como el Oratorio de San Felipe de Neri. Es una época de grandes convulsiones políticas y religiosas para contrarrestar los efectos de la herejía de Lutero (que no admite el milagro eucarístico de la Transustantación) contra los dogmas católicos y el Papado.

El Caballero de Gracia, de nombre Jacobo di Gratii, era un diplomático al servicio de la Santa Sede en Madrid, de hecho vendría en varias ocasiones a Madrid como secretario de Monseñor Castagna (o Castañer) entre 1565 a 1572 y que más tarde sería el Papa Urbano VII. La razón era de que Felipe II había establecido la capital en Madrid en 1561, y eran múltiples los problemas de los Austrias en esta época (rebelión de las Alpujarras, los moriscos aliados de los turcos otomanos, piratas en el Mediterráneo, los protestantes de Alemania contra el Papa, y un largo etc. ).

Felipe II además tuvo en gran consideración a Jacobo ya que era un hombre “humanista” de gran sensibilidad e inteligencia, pero también dado su trabajo de servicio en la Santa Sede, su formación católica hizo que estuviera con Castañer, en dos sesiones del Concilio de Trento a causa de los problemas con los protestantes, asesorando al Papa junto con otros teólogos (jesuitas, franciscanos, etc.). Castañer y Di Gratii asistirían a las dos últimas sesiones del mismo.

Tras Trento vendrán a Madrid acompañando en su trabajo a Castagna, que fue Nuncio entre 1565 a 1572, trabajando en dos asuntos, el proceso a un cardenal acusado de luteranismo por la Inquisición y la gestación de la Liga Santa, con Felipe II.

En agosto de 1566, Gratij convivió con Felipe II en el palacio de Valsaín, a la espera del parto de la reina Isabel de Valois, que trajo al mundo a Isabel Clara Eugenia, a la que bautizó el nuncio. Otros episodios más le granjearon la estima real y explicaron un insólito proceder del monarca. Fundar el Carmen Calzado en Madrid.

Empatizó también con las hermanas de Felipe. En prueba de afecto agradecido, Juana le obtuvo en 1571 de su hijo, el rey Sebastián de Portugal, el hábito de la Orden de Cristo. Bastó castellanizar su apellido para trocarse en el Caballero de Gracia. Y la emperatriz María de Austria le alentó en 1583 a promover el Real Colegio de Ntra. Señora de Loreto para huérfanas pobres, al que dio nombre, con esfuerzos, algunos fondos y la imagen que aún preside su capilla, hoy en la calle O’Donnell.

Castagna se fue de nuncio a Venecia. Gratii seguramente le siguió, pero pronto regresó a España. Gratii participó en la fundación en Madrid de dos hospitales: de Convalecientes, en apoyo de Bernardino de Obregón, y de Italianos, junto a otros transalpinos. Ejerció de abogado y, entre otros, defendió de un grave delito a un noble italiano, sobrino del papa Pío V. Con 70 años se ordenó presbítero. Incansable confesor de almas, se volcó con los necesitados y resistió los intentos de Felipe II de hacerle obispo o abad. Oficial de la nunciatura hasta 1593, fue nombrado protonotario apostólico, máximo título honorífico pontificio para sacerdotes seculares. El sacerdocio no le impidió amar la música, la literatura y la pintura. En su casa eran frecuentes las veladas artísticas. Lope de Vega, Tirso de Molina o Tomás Luis de Victoria se contaban entre sus amistades. Y el sacerdocio le impulsó a un mayor trato con gentes deseosas de Dios. Para ellas fue forjando desde 1593 su empresa más notable, pionera de otras: la Asociación Eucarística del Caballero de Gracia. Ahí sigue pujante cuatro siglos después en su sede del Real Oratorio homónimo, sito en la homónima calle madrileña.

En 1604, tras dos intentos fallidos, legó en herencia a las concepcionistas franciscanas descalzas la pequeña iglesia y la casa aneja que había edificado. El convento del Caballero de Gracia subsiste hoy en otro barrio, pese a la usurpación desamortizadora de 1836. Mantuvo un aceptable tono vital hasta poco antes de fallecer, en olor de santidad y de multitudes. Todas las órdenes religiosas masculinas presentes en Madrid le rindieron homenaje fúnebre, con sus mejores oradores, a lo largo de doce días. La documentación recogida para su beatificación desapareció en el siglo XVII. El proceso, reactivado en este siglo XXI, prosigue ya en Roma.

En 1863, época liberal, un libro de un catalán liberal, que odiaba a Castilla, Capmany, puso en danza una leyenda grosera y calumniosa del Caballero de Gracia, que algún otro autor posterior coreó y aflora en el conocido vals de la zarzuela La Gran Vía. Esta falsa historia se entremezcla con la antigua picaresca del Siglo de Oro, incluso con aventuras amorosas del propio rey Felipe IV, que no es además la época del Caballero de Gracia, sino de muchos años antes, de la época del abuelo de este rey (Felipe II).

En el año 2017 se dieron en esta iglesia por parte de los sacerdotes que trabajan en ella, un ciclo de conferencias, realizadas por verdaderos profesores de historia de la época Moderna en Europa y en concreto Madrid, para levantarle este bulo. Se hicieron una serie de reuniones con ciertas conocidas agencias de turismo de Madrid y del ayuntamiento. Incluso con Telemadrid y el programa el Punto sobre la Historia, con el que lo dirige y presenta David Botello, para que quitaran de la tv, la falsa información sobre Jacobo di Gratii. También se fue informando a los guías oficiales del Ayuntamiento de la mentira de la leyenda negra contra el Caballero de Gracia, regalándoles su biografía hecha por un biógrafo que le conoció en persona, y fue testigo dando testimonio de este personaje ejemplar, Alonso Remón
En este enlace se puede ver una de las más interesantes conferencias sobre el proceso de beatificación.

Bibliografía.: A. Remón, Vida ejemplar y muerte del Caballero de Gracia, Madrid, 1620 (Madrid, Asociación Eucarística del Caballero de Gracia, 2009).

Más imágenes captadas en este día.
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