Crónica: Isabel Jiménez. 

Visita cultural a El Escorial – Sábado 6 de abril de 2019

Día 6 de abril, pensábamos que iba a ser un día primaveral, pero no, predecían frío, lluvia y nieve. De todas formas, puntualmente, 15 amigos nos presentamos en la Estación de Príncipe Pío para dirigirnos a El Escorial en el tren de Felipe II.

Empezamos mal, el tren estaba helado y ni la visita del propio Felipe II nos confortaba, pero al llegar a la estación un cafetito caliente sí lo hizo, el día fue mejorando y hasta salió el sol.

Dimos un agradable paseo por el pueblo acompañados de una buena guía, admirando las casas-palacios construidas en época de Carlos III.

Ya en el Monasterio algunas explicaciones sobre su construcción dirigida primero por Juan Bautista de Toledo y a su muerte por Juan de Herrera que lo terminó, 21 años después, e hicimos las consabidas fotos.

Al entrar, lo primero que vimos fue el patio de los Reyes y la Iglesia que ocupa la parte central del conjunto arquitectónico mandado construir por Felipe II en honor a San Lorenzo en conmemoración de la victoria de San Quintín, de estilo clasicista desornamentado. La iglesia de cruz latina tiene 50 m de lado, dividida en 3 naves separada por cuatro enormes pilares, inspirada en el Vaticano.

Todo el conjunto de Iglesia, Palacio, Monasterio,  Panteón,  Biblioteca y Colegio está realizado en sillería de granito de las vecinas montañas. En principio estuvo ocupado por los Jerónimos y tras la Desamortización lo ocuparon los Agustinos y hoy pertenece al Patrimonio Nacional. Además del enorme cuadro del martirio de San Mauricio ó la Legión Tebana de El Greco, hay otros de Ribera, Velazquez y Ticiano.

A continuación pasamos al panteón de Infantes y Reyes que se termina durante el reinado de Isabel II, situados a 10 metros por debajo del Altar Mayor.

En el palacio visitamos las estancias privadas de Felipe II y su hija Isabel Clara Eugenia, gobernadora de los Paises Bajos que vino a cuidar a su padre, situados a ambos lados del altar desde donde podían seguir los oficios religiosos y adornadas con azulejos de Talavera y cuadros de la escuela flamenca.  Seguimos por la galería de los Pasos Perdidos y el salón de las Audiencias.

Al terminar la visita nos dirigimos al hotel Miranda&Suizo a dar cuenta de una buena comida y un agradable café en el bar del Teatro Real de Carlos III. Y de nuevo en autobús hasta la estación y recorrido en tren hasta Madrid.

Otra excursión estupenda organizada por nuestro presidente.

 

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