La recia personalidad de Teresa de Jesús

Conferencia del escritor, profesor, historiador y doctor en Geografía e Historia, D. Julio Escribano Hernández.

El Ayuntamiento de La Adrada organiza con la colaboración de la Asociación de Amigos de La Adrada una conferencia abierta a todos los públicos, que bajo el título “La recia personalidad de Teresa de Jesús” impartirá el escritor, profesor, historiador y doctor en Geografía e Historia, D. Julio Escribano Hernández.

La conferencia que tendrá lugar el sábado 18 de agosto, dará comienzo a las 21.00 h en el salón de actos del Edificio polivalente. Se ruega puntualidad.

conferencia

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Asamblea Ordinaria

En el Edificio Polivalente, el sábado 18 de agosto, a las 20h.

Asamblea

ORDEN DEL DÍA.
Temas a tratar:

1.- Aprobación del acta anterior, si procede.

2.- Subvención recibida del Ayuntamiento por la compra del armario y aplicación del acuerdo de la Asamblea anterior.

3.- Subvención de las actividades, en general.

4.- Aportación de los socios sobre las actividades a realizar el próximo año (es fundamental la motivación de las mismas).

5.- La Asociación. Radiografía de la misma.

6.- Ruegos y preguntas.

La Adrada a 7 de agosto 2018.
La Junta Directiva

Nota: terminada la asamblea, a las 21.00h, tendremos la oportunidad de asistir a una conferencia abierta a todo el público de La Adrada, que bajo el título “La recia personalidad de Teresa de Jesús” impartirá el escritor, profesor, historiador y doctor en Geografía e Historia, D. Julio Escribano Hernández.

Ávila. Visita cultural.

Por: Julio Escribano Hernández

Ávila,Visita cultural

Un grupo de veinticinco personas, relacionado con la Asociación Amigos de La Adrada como miembros y simpatizantes, se reunió el sábado 21 de julio, a las siete y media, en la Plaza del Riñón para llevar a cabo una visita cultural a la ciudad de Ávila, preparada por Pepi Rodríguez Rodríguez, quien seleccionó no solo los monumentos y lugares a visitar sino también el restaurante por indicación del presidente Juan Antonio, que contrató el autobús conducido por Sigfrido, quien partió puntualmente llegando a su destino a las ocho horas y cuarenta minutos. Desayunamos en el Restaurante Sol, donde anunciaban en un gran cartel: “Hay churros”, pero no se había calentado el aceite y nadie pudo degustarlos al ser sustituidos por tostadas o cualquier tipo de bollo industrial.

De inmediato, el grupo se dirigió a la Iglesia de San Vicente donde todos, incluidos los más jóvenes y los niños, admiraron el conjunto románico de la singular basílica de los santos hermanos mártires Vicente, Sabina y Cristeta, declarado Monumento Nacional en 1882. Pepi, la guía del grupo, comentó la estructura arquitectónica del exterior observando dos clases de piedra de granito: la berroqueña de la sierra de Guadarrama de color grisáceo y la típica de Ávila de color rojizo, conocida como “granito sangrante” con alto contenido férrico, que ha dado solidez al tempo. La construcción del mismo se inició en 1130, desarrollando los trabajos entre los siglos XII y XIV con la ayuda de los reyes castellano-leoneses Alonso X el Sabio y Sancho IV, que dejaron su huella medieval, no modificada gracias a las normas aplicadas respetando su estructura en posteriores reformas, como la llevada a cabo por el arquitecto abulense Enrique María Repullés y Vargas a comienzos del siglo XX. Exteriormente nos detuvimos en la portada occidental no muy bien conservada en sus imágenes. Consta de un gran arco de medio punto con cinco arquivoltas decorada la primera con centauros, basiliscos, arpías, grifos y sirenas entre la maraña vegetal que parte de un monstruoso rostro ubicado en la clave. La segunda tiene hojas enroscadas; la tercera presenta flores realzadas; la cuarta con palmetas enlazadas y la quinta lo cierra con un grueso baquetón y arquillos. Sobre este baquetón hay una decoración horizontal con mujeres y hombres desnudos levantándose y alzando los ojos al cielo en clara alusión al capítulo 20 del Apocalipsis, versículo 12 para quienes ven en la representación el juicio final. Así se completa la decoración con el toro de san Lucas y el León de san Marcos además de las escenas del rico Epulón y el pobre Lázaro narradas por san Lucas en su evangelio. Las cinco arquivoltas descansan sobre diez figuras adosadas que observan al Salvador, Juez apocalíptico para unos y el Resucitado que llenó de valor a los apóstoles para otros.

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